No es una cuestión de ideologías, es una cuestión de sentido común. El triunfo de Alternative für Deutschland (AfD) en el estado alemán de Sajonia-Anhalt supone el regreso de la cordura a la ciudadanía europea. Es un avance en la supervivencia de los valores que representa Europa y tiene mérito que el partido haya crecido pese a los “cordones sanitarios” con los que contaba; porque ya sabes la canción, las elecciones son procesos democráticos siempre que ganen “los míos”. Así llevamos interminables décadas con los mismos partidos y políticos de siempre, que sólo engrandecen los problemas, mientras imponen políticas liberticidas que nos empobrecen. Es triste que hayamos tenido que llegar a estas cotas de degradación para ver esa reacción. El daño que produce una sustitución poblacional programada y alentada desde el poder ha hecho que gran parte de la sociedad comience a ver el gran problema que supone la inmigración masiva e ilegal. Me apena que tengamos que sufrir la degradación económica, social y cultural que arrastran las políticas woke alentadas por los pijoprogres. Los resultados del último informe PISA confirma que los globalistas han logrado su objetivo de conseguir unos jóvenes desnortados y carentes de las mínimas herramientas para afrontar el futuro. Solo pretenden “votontos” dóciles y consumidores de ocio y de las migajas de su sistema. Todavía quedan muchas personas engañadas con ese falso ecologismo, que secuestra nuestro potencial industrial, para que otras naciones se beneficien de crecimientos exponenciales. Los catecismos climáticos, aparentemente sustentados por la ciencia, cercenan el debate científico y encarecen todos los suministros.

Alternative ha conseguido el apoyo de gran parte del electorado de Sajonia, con casi 40 escaños y el 44% del electorado. El partido, liderado en esta parte de Alemania por Ulrich Siegmund, duplicó los resultados de las elecciones de 2021 y quedó a tres escaños de la mayoría absoluta. Siegmund, tiene 35 años y ha prometido una Alemania próspera, reduciendo drásticamente la inmigración, promoviendo políticas pronatalistas, disminuyendo la carga fiscal y minimizando el desmedido peso de las políticas verdes. Además de ayudar a que finalice el conflicto en Ucrania, bloqueando el incondicional apoyo a Zelenzky, y promocionar tanto la cultura como las tradiciones alemanas.

Al parecer, recientemente, la líder de AfD Alice Weidel sostuvo un curioso debate en el parlamento alemán, donde se encaró con los diputados de la izquierda por cuestiones vinculadas al problema de la inmigración ilegal y la necesidad de establecer políticas de remigracion. La Sra. Weidel dejó clara la hipocresía de la izquierda, defendiendo unos patrones, que son incompatibles con las ideas que dicen defender. Del texto que figura en las actas, muchos seguidores han “generado” una conversación más amplia, que expongo en estas líneas, como claro exponente de la situación que vivimos:

“Alice Weidel encara al político de izquierda, le dedica una sonrisa lenta de quien ya ha visto esa película mil veces y suelta, casi como quien ofrece una invitación al espectáculo televisivo más incómodo de la temporada: Mi querido defensor de las fronteras abiertas… si realmente lo crees de corazón, y no sólo en redes sociales, entonces demuéstralo. A la próxima familia afgana que recibamos, esas de once miembros, tres generaciones y un primo que nadie sabe explicar bien por dónde vino, atiéndela en tu casa. Quiero ver en vivo y en directo cómo concilias tu estilo de vida liberal con la convivencia diaria con personas tan diferentes. Ya me lo estoy imaginando: tú despertándote con tu pijama de seda, ellos ya con la alfombra en el suelo rezando. Tú intentando explicarles los valores de una sociedad avanzada, y de una sociedad sin géneros, sin sexos y sin condicionamientos de ningún tipo. La familia afgana insistiéndote en que la bandera arcoíris que tienes en el balcón de tu casa, serviría mejor para envolver los aguacates. Va a ser emocionante. Como un “Gran Hermano cultural”, pero sin derecho a abandonar y con derecho a té matcha, mientras recitan versículos que no encajan mucho con tu idea de la fraternidad”. Una creación de las redes sociales que tiene interés porque centra la disparidad existente entre el discurso multicultural y la realidad que afrontamos.

La invasión de Ceuta y la sumisión traidora del gobierno español ha sido un elemento más de la campaña política en Sajonia. Se ha planteado como el resultado de una política suicida de control de fronteras, un efecto llamada cimentado por la infinidad de ayudas y subvenciones que se le brinda a la inmigración masiva e ilegal. La invasión de 80.000 personas, organizada por el gobierno de Marruecos es una muestra de fuerza para evaluar la debilidad de la U.E y por eso se reclama la suspensión de los tratados Schengen con relación a nuestro país. Se ha reiterado, desde el país germano, la locura que supone apoyar, alimentar, y darle todo tipo de coberturas a los invasores, mientras abandonas a tu propio pueblo.

La suspensión cautelar de la estafa de la “Ley de Nietos” nos tranquiliza temporalmente, pero persiste la preocupación por si finalmente prospera este soterrado golpe de estado con la manipulación del censo electoral en España. Mientras, en Alemania están expectantes con los próximos comicios regionales, especialmente los de Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental del 20 de septiembre, donde se podrá evaluar si esto es una tendencia firme y consolidada. 

El experimento de la nueva convivencia, de la sociedad multicultural, está resultando un anárquico y desastroso fracaso. Este reciente éxito de AfD en Sajonia-Anhalt no constituye un fenómeno aislado ni una protesta electoral, sino los primeros pasos de un cambio político europeo impulsado principalmente por el rechazo a la inmigración masiva y por el descontento con el funcionamiento de una Unión Europea secuestrada por burócratas globalistas.

Luis Nantón Díaz