Desde hace muchos años existen fórmulas para conseguir la nacionalidad española, pero desde hace cerca de 20 meses, al Gobierno le han entrado unas prisas tremendas por otorgarle el pasaporte a cualquier paisano, en unos procedimientos abreviados que son casi de risa. Fruto de la urgencia por extender “el orgullo de ser español” tenemos más de 2.600.000 solicitantes, al amparo de la conocida como “Ley de Nietos”. Ya se han resuelto favorablemente más de 557.000 expedientes y la riada continua.

El impacto en el censo electoral es indiscutible, el efecto es inmediato, y tenemos elecciones el próximo año. Con estos políticos, con su Sanchidad anclado en el Palacio de la Moncloa, ¿a nadie le surgen dudas de cuál es el objetivo? El propio PSOE no lo disimula, y meten el acelerador, dando indicaciones a toda la estructura consular, e incluso contratando empresas para la captación de nuevos votantes, perdón, quise decir nuevos ciudadanos españoles.

Mientras vamos a escándalo e imputaciones semanales, Pedro Sanchez dijo que iba a analizar «la anatomía del fenómeno», que es lo que nos ocupa, y que podría ser resumida en esta frase, también suya: «El Partido Socialista no se ha financiado irregularmente. Y si ha ocurrido eso, han sido otros quienes se han aprovechado de sus recursos». O sea, que no han robado, pero que si lo hubieran hecho daría igual porque tampoco serían culpables. Este tipo es un auténtico fenómeno de dimensión cósmica, pero de cinismo. No para de mentir y de encararlo todo desde la máxima desvergüenza, sin el hándicap que la conciencia suele dar a aquellos que la tienen. 

Con las debacles electorales que está cosechando el partido gobernante, su Sanchidad y mariachis priorizan el voto exterior. Por eso, desde hace año y medio están desarrollando una intensa campaña de movilización en Hispanoamérica. Pilar Cancela, ahora secretaria de Estado de Migraciones, no ocultó el interés electoralista de la Ley de Nietos. «Podéis votar gracias a este Gobierno», manifestó en un encuentro con la militancia socialista de Buenos Aires, días antes de las pasadas generales. 

El propio senador Cesar Mogo, responsable del PSOE en el exterior, casi se ha mudado al otro lado del atlántico. El año pasado, en la televisión argentina, admitió que «todo» descendiente de emigrante español, fuese o no exiliado político, tenía «derecho» a ser español y presumió de que, en Argentina habría más nacionalizados -con derecho a voto- que en «el 95%» de las ciudades españolas. De hecho, su previsión, su objetivo de nacionalizaciones, conllevaría que Buenos Aires sería la tercera circunscripción española, después de Madrid y Barcelona, en número de votantes.

Resulta muy curioso que en las últimas cuatro elecciones regionales donde el PSOE ha sufrido un generoso batacazo, el voto CERA, el voto del exterior, siempre le ha dado un apoyo mayoritario al PSOE. Cada día son más, los que están denunciando que la ‘ley de nietos’ del Gobierno de Pedro Sánchez, es «una normativa destinada a alterar el censo electoral», vamos, un auténtico “pucherazo”.

Recientemente han alterado la operativa para los procedimientos de nacionalización, al amparo de esta legislación, flexibilizando a la mínima expresión los requisitos: el CERA tuvo un incremento de un 2,7% entre 2020 y 2023, y de un 17% entre 2023 y 2026. Estos nuevos españoles a día de hoy son los mismos que la suma de la población de tres provincias españolas como Teruel, Zamora y Soria.

Nuestro gran timonel nunca ha perdido de vista a nuestros hermanos americanos. Cuando capturaron a Maduro, el gobierno calló, aquello no iba con nosotros y lo que les sucediera a los venezolanos a partir de entonces nos importaba poco. Siempre que lo que les sucediera no fueran joyas, petróleo o comisiones, se entiende. Lo mismo ocurre con Cuba, donde ya se están respirando tiempos de cambio, antes de un ineludible colapso general. 

Pues curiosamente uno de cada siete expedientes de esos 2,5 millones de solicitudes se están generando en Cuba y por ello han contratado una empresa pública cubana para la gestión y registro de esos expedientes. No son paisanos que quieren recuperar sus raíces, es que los están buscando como si fueran clientes para las rebajas.

Casi todo el esfuerzo se está concentrando en Argentina. Los consulados españoles repartidos por el país andino encabezan el número de peticiones registradas en todo el mundo. Sólo el consulado de Buenos Aires ha recibido aproximadamente 650.000 solicitudes, mientras que la oficina de Córdoba arrastra otras 125.000. Hay que tener en cuenta que al amparo de la Ley de Memoria Histórica, no se exige renunciar a la actual nacionalidad. Así que aunque no te plantees retornar a la madre patria, conservas tu nacionalidad, pero ya puedes votar en unas elecciones españolas. Más claro el agua.

El otro día, un comentarista televisivo apuntaba una coyuntura muy cercana: que una persona que nunca ha vivido en nuestro país, que tiene su domicilio a más de 10.000 kilómetros, que está libre de responsabilidades, obligaciones e impuestos en España, tiene un derecho al voto exactamente igual que un natural de aquí de toda la vida. Donde más original fue su reflexión, es cuando lo combino con la posibilidad de que se compren esos votos, eventualidad bastante frecuente en algunas naciones americanas. 

Para que sea más fácil de entender, tenemos provincias que reparten entre 3 y 5 diputados, el último escaño en disputa se dirime habitualmente por márgenes de apenas unos cientos de votos entre los partidos mayoritarios. Si en una provincia irrumpen de golpe entre 15.000 y 25.000 nuevos electores activos desde el exterior a través de la ley de nietos, el peso específico de un voto emitido en Buenos Aires, La Habana o Mendoza pasa a ser matemáticamente superior y más decisivo para adjudicar un escaño que el voto de un residente local.

Esto es ingeniería electoral, es su principal motivación y un objetivo a corto plazo. Pero en la línea de la ingeniería demográfica, el gobierno persiste en legalizar a los inmigrantes ilegales que hay en nuestro país. Hablamos de más de un millón doscientos mil, que imagino a qué partido van a votar en cuanto tengan esa posibilidad, pero sí sé que van a desequilibrar aún más nuestro sistema sanitario, educativo, viviendas y un largo etc.  Si no, que alguien me explique estas prisas por fabricar electores.

Luis Nantón Díaz