Este próximo mes de junio, y organizado por el GABINETE LITERARIO, disfrutaremos de un evento cultural de primer orden en Las Palmas de Gran Canaria: LA HISPANIDAD NECESARIA. Un programa reveladoramente interesante, donde es necesario destacar un verdadero regalo, la conferencia del historiador mexicano Juan Miguel Zunzunegui: “CANARIAS: EL PUENTE ENTRE DOS MUNDOS” este lunes 01 de junio, a las 19.00 horas.
No perderse las proyecciones, los días dos y trece de junio, también en el GABINETE LITERARIO de dos obras que me atrevo a señalar como trascendentales del Director Jose Luis López Linares. Primero “ESPAÑA:LA PRIMERA GLOBALIZACIÓN” y la siguiente jornada “HISPANOAMÉRICA: CANTO DE VIDA Y ESPERANZA”. Dos clarificadores documentales, hermosamente creados, con intervenciones de figuras internacionales de primera categoría, que nos transmiten una precisa visión del legado de la hispanidad.
Durante mi último viaje a México, para visitar a mi amigo Antonio Cordero, autor del libro “MÁS ALLÁ DE LA CONQUISTA. HERNÁN CORTÉS: LA VERDADERA HISTORIA”, participé en interesantes conversaciones. Me resultó revelador un mensaje que se repetía asiduamente: “la Conquista la hicieron los indios y la Independencia los españoles”. Y es verdad. Es uno de los ejes axiales que genialmente defiende Zunzunegui, quien resulta un excelente comunicador. Se refiere a una historia que une, que NO separa, un bagaje que con la serena comprensión de sus luces y sus sombras, nos suma, NO resta, a ambos lados del atlántico. Los hispanos tienen que ponerse en pie en defensa de su historia común.
La leyenda negra es aún un relato hegemónico, amplificado por una progresía globalista que sustenta su poder en la división. Pero se están dando las condiciones para que triunfe la transparencia de los hechos. Cortés no conquistó México, la liberó de la voracidad azteca que oprimía a cien pueblos. La nación española no fue un imperio colonial, como el británico. La monarquía hispánica no tuvo colonias sino virreinatos, territorios de las españas de pleno derecho.
Zunzunegui es un indiscutible referente para conocer la historia de Hernán Cortés, como estratega, como diplomático, como militar. Su fortuna se forjó al darse cuenta, de que se instituyó en árbitro de añejas rivalidades entre los naturales de un inmenso territorio que empezaba a conocer. Los mexicas, desde su ciudad estado, impusieron por la fuerza su hegemonía, sojuzgando al resto de numerosas poblaciones. Es en este complejo ajedrez donde tener conciencia de esas rivalidades y odios, y aprovechar la inmensa fortuna de la aparición de Dª. Marina, supone el comienzo de una nueva época. Y que magistralmente detalla Zunzunegui la emblemática figura de Dª Marina, eje crucial de una auténtica epopeya. Sin esa mujer, nada, absolutamente nada hubiera sido posible.
Juan Miguel sostiene taxativamente que España se comportó como se comportó por ser España, porque era diferente al resto de Europa. España llevó a América el arte y la lengua, fundó ciudades, universidades, hospitales, firmó capitulaciones, hizo gramáticas… Cortés, desde que tocó tierra, habló de paz y firmó alianzas con todos los pueblos que encontró. Décadas más tarde, y tras muchísimo trabajo, ya consolidados los virreinatos ciudades como Lima o México eran mucho más prósperas y dinámicas que Madrid, e imprentas, iglesias y universidades jalonaban toda la América hispana.
Con una buena dosis de rigor histórico, nos percatamos de las falsedades de la leyenda negra. La historia de España en América es uno de los periodos más intensos y creativos, porque España no fue a América para irse sino para quedarse, para construir y para fusionarse. Y fruto de ese aporte transformador son sus ciudades y sus gentes de hoy, que son un magnífico ejemplo de aquella gesta sin igual que hermanó para siempre a una comunidad de naciones que hoy engloba a 450 millones de personas.
En todo caso, España carga con sus defectos y vicios, pero las culpas son de la época, y las virtudes, muy de nuestro pueblo. Pero no hubo conquista, sino un maremágnum de acontecimientos donde los españoles, liderados por Cortés, fueron un catalizador. Durante el asedio final a la capital azteca, que duró varios meses, la mayoría del ejército que combatió contra los mexicas estaba compuesto por indígenas aliados. Según algunos historiadores, las fuerzas combinadas llegaron a sumar más de 100,000 guerreros, superando abrumadoramente el número de combatientes españoles. Los tlaxcaltecas, junto con otros pueblos, como los totonacas y cempoaltecas, subyugados por los mexicas durante décadas, vieron en los españoles una oportunidad para liberarse del dominio de Tenochtitlán. Y cuando el imperio mexica fue derrotado, todos decidieron continuar con la empresa. Si hubieran querido eliminar a unos cientos de españoles, no les hubiera costado nada. Pero todos hicieron suya la apuesta. Su apuesta.
No quiero finalizar estas líneas sin mencionar la programada intervención del gallego Pedro Insúa, profesor de Filosofía, quien el 12 de junio ofrecerá su conferencia: “SALAMANCA Y LAS DISPUTAS A PROPÓSITO DE LA CONQUISTA DE CANARIAS”. Entiendo un buen ejemplo de la sincera autocrítica que desarrollaba la monarquía hispánica, para depurar como se debía actuar en los nuevos mundos que se abrían. Algo inaudito para la época. Desde el primer momento, con Isabel I de Castilla prevalece una sincera voluntad de actuar correctamente con los nuevos súbditos, que décadas más tarde generarían eso que hoy llamamos con orgullo Hispanidad. La Escuela de Salamanca y su doctrina del “iusnaturalismo” es una verdadera y auténtica declaración de los derechos del hombre.
Estas interesantes jornadas de LA HISPANIDAD NECESARIA son una reveladora oportunidad a nuestro alcance, que no debemos desaprovechar. Es una barbaridad darle la espalda a la fusión que se inició hace más de cinco siglos. Un espectacular fenómeno histórico que genera admiración y que hace incomprensible no apreciar el inmenso legado cultural y espiritual del que somos parte viva.
De verdad, debemos entenderlo, con sus luces y sus sombras, somos activo legado de un hito universal, una obra única y extraordinaria que constituyó un Imperio que dotó a su ciudadanía de unos derechos que no habían tenido… y las hizo españolas. Porque no eran de España, sino España.
Luis Nantón Díaz
LA HISPANIDAD NECESARIA
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SIEMPRE APRENDIENDO
Ante todo gracias por tu visita.
Te presento un recopilatorio de los artículos que semanalmente se publican en el CANARIAS 7, y que con auténtica finalidad terapéutica, me permiten soltar algo de lastre y compartir. En cierta medida, de eso se trata al escribir, de un sano impulso por compartir.
La experiencia es fruto directo de las vivencias que has englobado en tu vida, y mientras más dinámico, proactivo y decidido sea tu carácter, mayor es el número de percances, fracasos, éxitos… Los que están siempre en un sofá, suelen equivocarse muy poco…
Y, posiblemente eso sea la experiencia, el superar, o al menos intentarlo, infinidad de inconvenientes y obstáculos, procurando aprender al máximo de cada una de esas vivencias, por eso escribo, y me repito lo de siempre aprendiendo, siempre.
Me encantan los libros, desvelar sus secretos, y sobre todo vivificarlos. Es un verdadero reto alquímico. En su día, la novela de William Goldman “La Princesa Prometida” me desveló una de las primeras señales que han guiado mi camino. La vida es tremendamente injusta, absolutamente tendente al caos, pero es una experiencia única y verdaderamente hermosa. En esa dicotomía puede encontrarse ese óctuple noble sendero que determina la frase de aquel viejo samurái: “No importa la victoria, sino la pureza de la acción”.
Como un moderno y modesto samurái me veo ahora, en este siglo XXI… siempre aprendiendo. Los hombres de empresa, los hombres que intentamos sacar adelante los proyectos de inversión, la creación de empleo, los crecimientos sostenibles, imprimimos cierto carácter guerrero a una cuestión que es mucho más que números. Si además, te obstinas en combinar el sentido común, con principios, voluntad de superación y responsabilidad, ya es un lujo.
Si también logramos inferir carácter, lealtad y sobre todo principios a la actividad económica, es que esa guerra merece la pena. Posiblemente sea un justo combate.
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